jueves, 12 de febrero de 2009

Beauty

Mire hacia donde mire, tan sólo veo belleza. Incluso en la muerte. Tengo mi propia percepción y comprensión de la idea de Dios y, de algún modo, soy capaz de ver eso que puedo llamar Dios en todo lo que observo cuando lo que veo es belleza incluso en las cosas más vulgares. Es como si, estando atento a cada momento y descubriendo la belleza de todo cuanto me rodea, por un instante, si estoy atento, pudiera verle directamente a los ojos. Quizás entenderías esto que digo si comprendieras lo que entiendo por "Dios". Pero, sea como sea, aun así no lo entenderías de no haberlo experimentado.

La belleza de la que hablo a veces me resulta tan infinita y abrumadora que comprendo que el paraíso o el infierno son ambos una elección que realizo en cada momento. Comprendo que ambos son, más allá de lo que podría describir como físico, reales.

Querido lector, te invito a encontrar el paraíso por ti mismo, y no esperar a que llegue por sí solo.

Tan sólo dos palabras que sí puedes comprender de todo esto con toda seguridad:

TÚ PUEDES.

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