lunes, 5 de enero de 2009

La base del etéreo genoma humano (II)

En lo poco que se ha escrito en este blog puede haberse considerado tal como un blog donde se hablará de filosofía. Sin ser del todo incorrecto, no es correcto. Quiero decir que en este blog procuro pensar y hacer pensar, llámese filosofía o de cualquier otra manera a tal actividad.

Dicho esto, a continuación continúo con la temática de la entrada anterior;

Todas las personas del mundo quieren ser felices. Algunas han vivido tantas desgracias que consideran a la felicidad como una utopía mientras otros se mantienen más soñadores. Pero presta atención lector, porque la felicidad duradera no existe. Es una de las mayores ilusiones del mundo. Y, por tanto, desilusionar no es malo, significa literalmente "librar de la ilusión, de la falacia". Todo, absolutamente todo en el mundo, está en movimiento y en constante cambio. Todo es efímero, la vida acaba, los materiales cambian (a menudo por el deterioro), los planetas giran y, del mismo modo, ningún sentimiento es para siempre...

Sin embargo, aprender a ser feliz es un camino muy largo y arduo cuyas consecuencias son el verdadero tesoro de la felicidad. "El camino da la felicidad, no el destino" se dice en una película llamada "El Guerrero Pacífico". Es cierto.

¿Y cómo se transita El Camino?
Paso a paso y con determinación absoluta, pues no es fácil ni difícil, ni comprensible a la razón mas sí a los sentidos...

Se trata de lograr estar en armonía con la Naturaleza y el Universo, así como con uno mismo. Se trata de armonizar cuerpo y mente y de cultivar el alma. Se trata de esfuerzo físico (haz ejercicio) y mental (se capaz de exigirte cada vez más). Se trata de amor y compasión.

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